El microondas ha facilitado de manera determinante la vida en nuestros hogares. Al igual que sucede con la freidora de aire, permite una fuente de calor con poco gasto energético, gran rapidez y sin prácticamente manchar, lo que ahorra tiempo y dinero.
Muchos emplean este electrodoméstico para diversas tareas, como calentar agua, leche o café. Sin embargo, la realidad es que este acto que muchos llevan a su vida cotidiana esconde, en realidad, un grave riesgo para nuestra salud.
Se trata de un peligro para nuestra salud del que incluso advierten todos los fabricantes en sus manuales de instrucciones. Por este motivo, cabe tener en cuenta ciertas precauciones que pueden evitar más de un disgusto en la cocina.
Por qué supone un riesgo calentar bebidas en el microondas
Calentar un vaso o recipiente con líquido en su interior puede generar ebulliciones eruptivas con retraso. Esto quiere decir que el líquido puede llevar al recipiente a estallar en tu mano y provocarte quemaduras e incluso cortes inesperados.
Esto ocurre porque el sistema de calentamiento del electrodoméstico, mediante ondas electromagnéticas que hacen vibrar las moléculas, provoca altas temperaturas sin pasar por el punto de ebullición, lo que puede derivar en el estallido del recipiente.
Pero la buena noticia es que existe un sencillo remedio para evitar estos problemas. Si removemos el líquido con una cucharilla metálica y, al sacarlo, esperamos unos segundos fuera del microondas y lo removemos otra vez con cuidado, evitamos correr el riesgo de que el recipiente estalle. Por otro lado, también se recomienda recurrir a potencias más bajas y reducir el tiempo de calentamiento.