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Así reacciona tu organismo si comes miel todos los días: efectos inesperados

El consumo de miel de forma habitual puede generar un impacto muy positivo en el organismo en determinados contextos.

Así reacciona tu organismo si comes miel todos los días: efectos inesperados

Ideal para los amantes del dulce, perfecta como complemento o incluso sola, muy buena para las molestias en la garganta, la miel nos ha acompañado durante siglos como un alimento de gran valor por su versatilidad y buen paladar.

Se trata de un alimento completamente natural, que parte del fluido producido por las abejas a partir del néctar de las flores y de las secreciones de partes vivas de las plantas. Las abejas se encargan de recogerlo, transformarlo y combinar con sustancias propias, que almacenan en paneles hasta su maduración.

Podemos encontrar más de 320 tipos de miel con diferentes variedades, en función del color, aroma y sabor. Sin embargo, lo mejor es recurrir a aquellas variedades que no tengan azúcar añadida, puesto que nuestra salud lo agradecerá enormemente.

Las propiedades de la miel en el organismo

Cabe recordar que la miel está compuesta de azúcar y puede ser contraindicada para los diabéticos, pero también incluye una notable mezcla de vitaminas, zinc, hierro, aminoácidos, minerales y antioxidantes con muy buenas propiedades para nuestro organismo.

Habitualmente se emplea como edulcorante natural, aunque también hay personas que lo emplean como agente antibiótico, antiinflamatorio y antioxidante. Los romanos la empleaban habitualmente para endulzar el vino, e incluso fue determinante en la primera calzada romana, denominada vía Apia por el gran número de colmenas en sus veredas.

Entre los efectos positivos para nuestro organismo, nos encontramos su capacidad para reducir el colesterol 'malo' (LDL), reducir triglicéridos, prevenir la formación de coágulos de sangre, proteger el corazón del estrés oxidativo, curar quemaduras o suavizar la garganta cuando está irritada.

Además, uno de sus beneficios más importantes es su capacidad en el hígado para reducir un marcador importante de la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA). Se trata de una enfermedad caracterizada por la acumulación de grasa en las células hepáticas, siendo una de las patologías del hígado más habituales en el mundo, sobre todo en los países desarrollados.

Por este motivo, el consumo de miel puede ayudar a reducir los niveles de grasa en el hígado y puede ayudar a disminuir el riesgo de padecer EHGNA o ralentiza su progresión en aquellos pacientes que ya padecen esta enfermedad. La miel, además, contiene una cantidad muy elevada de antioxidantes, que son esenciales para defender el hígado de aquellas moléculas que pueden generar daño celular o lesiones en el tejido hepático.

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