El líder de VOX, Santiago Abascal, ha hecho una defensa acérrima en lo retórico del campo español e intentado vincular al sector agrario a sus reivindicaciones. Pero los mantras nacionalistas están muy lejos de preocuparse por la realidad de los pequeños productores y los trabajadores jornaleros cuando la situación viene mal dada.
Lejos de una crítica acérrima contra lo que Trump llama 'día de la liberación' y que no supone otra cosa que un golpe al libre comercio y a la globalización del sistema económico que ha traído prosperidad a ambas orillas del Atlántico, Abascal ha defendido las políticas autárquicas de Washington, mostrando su respeto a los aranceles contra Europa porque mira "por sus intereses".
A pesar de estas palabras, después Abascal ha afirmado en una entrevista en Informa Radio que la prensa española es "corrupta" por instalar la idea de que su formación apoya los aranceles de Trump y ha asegurado que "no hay una sola palabra" apoyándolos".
"Es más, hay intervenciones mías diciendo que ojalá no lleguen esos aranceles, expresadas en España, esas intervenciones, e incluso en Washington, delante de la convención conservadora (CPAC)", ha asegurado Abascal después de mostrar su respeto por la medida de Donald Trump, que no ha criticado abiertamente.
Mientras tanto, Abascal ha mostrado su respeto por un líder internacional que defiende "sus intereses", incluso aunque los aranceles que atacan al campo español vayan en contra "de los nuestros". También ha opinado que no comprende que nuestros líderes no defiendan sus propios intereses, como aprecia en Europa y en España, aunque no ha explicado alternativas o si apoya la respuesta beligerante de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, contra la política de Washington.
El campo, obligado a un giro en su comercio internacional
La guerra arancelaria que ha desatado el presidente de Estados Unidos ha llevado al ministro de Agricultura, Luis Planas, a defender como vía alterativa el acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) para explorar nuevos mercados para los productos.
El acuerdo, defiende Planas, "brinda a la UE una oportunidad sin precedentes de apertura de nuevos mercados". En todo caso, esta nueva ruta genera reticencias entre los empresarios del sector, sin embargo, las políticas de Donald Trump han llevado a la resignación porque urge encontrar alternativas a corto plazo.
Entre los principales amenazados por la guerra comercial del presidente de Estados Unidos se encuentra el sector agrario español, al que le esperan aranceles de alrededor del 25%. En 2024, nuestro país exportó a Estados Unidos productos agrícolas por un valor de 3.567 millones de euros, siendo uno de los mercados más relevantes.
La realidad es que no queda alternativa a explorar nuevos mercados y junto al crecimiento con Mercosur, también se plantean otros territorios a los que exportar nuestros productos, como México, Canadá, Reino Unido o parte del sudeste asiático.
Los efectos de esta política de Donald Trump ya se apreciaron durante su primer mandato, cuando impuso un arancel que afectó al sector de la aceituna, por el que España ya perdió dos tercios de su mercado hacia Estados Unidos, con pérdidas de 260 millones de euros para los agricultores españoles. Una política que contrasta con otros países como Egipto, Marruecos y Turquía, que siguen aprovechándose de condiciones mucho más ventajosas porque no les ha impuesto los aranceles.
Además, con un menor mercado, los productores también se han visto obligados a vender más barato y con menor margen, que supone menor competitividad en el sector y mayor precariedad para los trabajadores, siendo una fuerte herida para el campo español.